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Lugares – Villa La Ñata y Dique Luján

Pocos kilómetros hacia el norte de Tigre por la Ruta 27, en el mismo Partido, podemos encontrar un pequeño poblado donde aún predomina el verde, algunas casas quintas aprovechadas los fines de semana o en el período estival, árboles frutales, mucho verde. Casas de residentes permanentes, siempre con verdes y floridos jardines. Junto al canal Villa Nueva se formó un pequeño “polo gastronómico” con especialidad en parrilla, pescados de río y pastas. La buena comida es la combinación perfecta con el ambiente agradable, tranquilo, de pintorescos paisajes y muy importante también, con precios accesibles.
Podemos dejar el auto estacionado y caminar. Cruzando el puente levadizo, hace poco inaugurado,  ya estamos en Dique Luján, allí están proliferando los puestos de artesanos, todos de la zona.
Para completar el paseo, se puede dar una vuelta en lancha colectiva, acompañados de uno de los guías del Centro de Guías de Tigre y el Delta.
Estos dos pequeños pueblos siempre estuvieron separados y unidos a la vez por el canal,  tienen una historia en común. La misma se remonta a las primeras décadas del siglo pasado, donde juega un papel preponderante el estanciero Benito Villanueva. Él fue quien mandó a abrir el canal Villanueva con el objetivo de sacar por allí la producción de su estancia. En 1910 se realiza el Canal Gob. Árias y de esta forma resultó mucho más fácil llegar al Paraná de las Palmas.  En 1914 llegó el tren hasta la estación Dique Luján, lugar donde se construiría el Dique Seco y el Puerto de Frutas, proyecto que no se concretó, dejando solamente el nombre Dique Luján
Don Benito tuvo la idea de crear una ciudad en el Delta, con algunas influencias logró que este proyecto se inicie, aunque nunca se concretó su idea original. Se contrató al Ing.  Saturnino Alejandro de Ortuzar para que abra canales, él fue quien  bautizó a su casa sobre el Luján, colocando un cartel en el muelle, con el nombre de “Isla Ñata” utilizando el apodo de su esposa.

Fuente:  http://members.virtualtourist.com/m/65a07/17827c/#ixzz1S6El8maf

Cómo llegar:
Desde capital se puede llegar a Tigre en tren. Desde Retiro Ramal Mitre. Frente a la estación de trenes tomar la línea de Colectivos 720 (cartel verde a Villa La Ñata).
En vehículo particular, también desde Capital. Por Ramal Tigre de Autopista del Sol, una vez que se llega a Tigre, no ingresar a Tigre Centro, es más directo por “Camino de los Remeros” y luego Ruta 27  hasta que la misma toma dirección hacia Benavidez, con una gran curva, justo donde se encuentra el Club Banco Nación, frente a una Destacamento Policial, el Autódromo Omar del Rio y un Aeródromo. Tendrá que doblar a la derecha de esa gran curva y podrá ver la entrada del Camino Villa La Ñata, el mismo que se utiliza para llegar al recreo del Automóvil Club Argentino, se sigue por ese camino se pasa por la puerta del ACA y 1000 mts después de pasar el ACA se encontrará con el puente que cruza el Canal Villanueva.

El Delta que no conocemos

Muchos han ido a pasar un domingo a Tigre. Dieron una vuelta por el Paseo Victorica, fueron de compras al Puerto de Frutos, hicieron un picnic en la costa; por qué no algún paseo en catamarán o en lancha colectiva, en fin todas las actividades tan representativas de esta ciudad, puerta de entrada al Delta del Paraná.
Fuera de esto hay otro Delta por descubrir; sin ir demasiado lejos. Recordemos que sólo una parte de las islas corresponden a la prov. de Buenos Aires y de esa porción sólo la primera sección (la más turística) pertenece al partido de Tigre, pero aquí voy a dejar de lado las “soberanías” de cada partido y provincia y voy a hablar del Delta como un todo.
En esta oportunidad, voy a escribir sobre los paseos de Gonzalo; uno de los personajes de las Islas si los hay. Tuvo sus primeros contactos con la zona de chiquito, cuando sus padres compraron una casa en “el Tigre” para pasar los fines de semana y épocas estivales. Ya de grande y recibido de arquitecto decidió viajar por el mundo y se radicó en Dinamarca. Años más tarde, aburrido tal vez del sedentarismo, volvió a partir, pero la brújula esta vez lo llevó al sudeste asiático. Los ríos de Vietnam fueron recorridos por el casi de memoria, llevando turistas, en su mayoría provenientes de los países nórdicos.
Cumplido un siclo regresó a su tierra de origen y hoy vive en los Bajos del Temor, donde las islas avanzan sobre el Río de la Plata.
Pocos conocen estos ríos como Gonzalo, quien nos ofrece sus historias y sus conocimientos. Opciones de recorridos hay muchas, algunas incluyen caminatas, almuerzos o simplemente parar a tomar algo. Podrán ser testigos del avance de las islas, recorrer estas tierras nuevas, su biodiversidad. Como contracara de esto la destrucción del hombre y su afán por transformar la naturaleza (me refiero a algunos emprendimientos inmobiliarios)
Otra alternativa son los ríos y arroyos testigos de los tiempos de apogeo, de las grandes plantaciones de mimbre, frutas, madera. Si navegan el Carapachay, el Caraguatá, el Espera, entre otros; podrán ver esas casas isleñas de antaño que reflejan una época.  Uno de los máximos exponentes de esos tiempos es la quinta Noé, parquizada por el mismo Thays.
Otros paisajes vemos al cruzar el imponente Paraná de las Palmas, aquellas casas de veraneo, de fin de semana ya casi quedaron atrás y sólo se ve entre los árboles alguna vivienda de madera, con perros correteando, chicos tirándose del muelle aprovechando las olas como su máxima diversión, alguna chata cargando madera para llevar al puerto de frutos y mujeres fregando ropa.
Lo importante es que siempre, en cualquier opción elegida no sólo contemplaran los paisajes, sino que serán parte de los mismos; percibirán olores, sabores, colores;  los que varían muchísimo de una estación a otra.

A la hora de Viajar

La modalidad de vacaciones cambió mucho en los últimos años. Hace 20 ó 30 estas eran por lo general más largas y en un solo lugar (por ej. la costa atlántica). Se buscaba un lugar que nos brinde seguridad, sobre todo si se iba con chicos y año a año se repetía el mismo rumbo.  Ya se sabía donde alquilar, donde ir a comer, había una estimativa de los precios, amigos de verano, se conocía muy bien el lugar.
La tendencia fue cambiando y hoy,  en lugar de unas largas vacaciones estivales  estas se suelen fraccionan en el año (o aprovechar fines de semana largos). También aparecen los “viajes itinerantes” es decir, no se busca un solo destino sino que se va recorriendo una determinada región,  gracias a esto los argentinos fuimos conociendo mejor nuestro país,  algunas opciones como Iguazú, NOA o Patagonia antes sólo eran visitadas por unos pocos aventureros.
Hoy encontramos destinos donde los turistas se quedan en un mismo sitio, como por ejemplo “la playa” y otros  itinerantes, aunque tomemos un punto como base, como puede ser el NOA, Córdoba y muchos otros. Muchas veces, durante el año hacemos “escapadas” según la cantidad de días que tengamos (fin de semana común o largo) y según el dinero se puede definir el destino.
Desde el estado se percibió este nuevo paradigma y es así como este año tenemos  varios fines de semana largos, algunos incluso de 4 días. Esto favorece al  Turismo por un lado, pero además produce un efecto multiplicador  y se benefician otros sectores.  Contribuye a que el dinero se distribuya en todo el país, intercambio cultural y por supuesto conocer una gran variedad de atractivos.
¿Qué debemos tener en cuenta al elegir un destino de fin de semana o fin de semana largo?
El atractivo o los atractivos:
El viaje va a estar motivado por uno o varios atractivos, estos necesariamente deben justificar el desplazamiento. Podemos encontrar uno  principal y varios secundarios, por ej.  en Iguazú encontramos uno excluyente que son las Cataratas, mientras que los secundarios pueden ser las minas de Wanda, Ruinas de San Ignacio, entre otros.  Hay diversos tipos de atractivos;   naturales, culturales, deportivos, religiosos, etc.
El transporte:
A la hora de elegir en que viajar debemos evaluar el tiempo que nos llevará, el dinero que disponemos y el desgaste que nos provocará el viaje. Si elegimos un destino cercano podemos utilizar el auto particular, esto nos permitirá mayor libertad para recorrer; no obstante, tengamos en cuenta el desgaste que puede producir manejar muchos kilómetros, sobre todo pensando en el regreso, no sea cosa que se pierdan todas las energías recuperadas en el viaje de vuelta. Una buena alternativa puede ser alquilar un auto en destino.  Necesariamente algunos viajes hay que hacerlos en avión, teniendo en cuenta la relación de tiempo total y tiempo de viaje. En muchos  otros casos podemos utilizar el ómnibus,  de todas formas recomiendo consultar las dos opciones;  podemos llevarnos sorpresas, incluso en ocasiones encontramos pasajes aéreos más baratos que los de ómnibus. Otro medio  muy utilizado a la hora de viajar a Uruguay  es el transporte fluvial. Aquí encontramos algunas empresas que cruzan el Río de la Plata, pero también navegan por el Delta, recorriendo ríos y arroyos.

El alojamiento:
Las modalidades  de alojamiento fueron aumentando notoriamente y siguen apareciendo nuevas alternativas.  Entre muchas otras opciones tenemos además de los hoteles tradicionales, posadas, hosterías, albergues, hostels, cabañas, camping, casas de familia que se han transformado en B&B, hotel boutique, eco lodge, hoteles temáticos, en fin; las opciones son casi infinitas y con el sello local. Cambiaron los canales de comunicación y las formas de realizar reservas, sobre todo con los avances de internet y acá me quiero detener a recomendar que se cercioren de la legitimidad del establecimiento, si optamos por una agencia de viajes nos dará esa tranquilidad, de lo contrario tratar de buscar referencias mediante fotos o pág. Web (a veces artículos en los medios).

Otros servicios:
Dentro de esta categoría podemos ubicar a los servicios complementarios,  como gastronómicos, entretenimientos, locales comerciales, etc. La importancia que le damos a estos necesariamente está relacionada con el tipo de destino. De esta manera encontramos sitios donde la falta o escases de estos acompaña al atractivo, tal es el caso de Cabo Polonio en Uruguay; lo opuesto encontramos si vamos a Mar del Plata.

No quiero pasar por alto recomendarles que cuando hagan el viaje vayan a buscar algo diferente a lo cotidiano; cada lugar tiene sus características propias y eso es lo que lo hace interesante. Si el alojamiento se mimetiza con el entorno mucho mejor, si se prueban platos típicos, se habla con lugareños, se observan las costumbres, la forma de vivir. Entendamos que en muchos sitios hay una cosmovisión completamente diferente a la de la gran ciudad, los tiempos son otros, las formas.
A la hora de comprar una artesanía, intenten ir al propio artesano. No sólo porque seguramente les va a resultar más económica que si la compran en una terminal de ómnibus o en un aeropuerto; sino por el placer que produce esta compra, es un intercambio cultural. Hablen con él, que les cuente sus técnicas, alguna anécdota; les aseguro que será una experiencia muy reconfortable.

Post también publicado por mi en Zonanortevision